Cobros automáticos que no podés cancelar, cuentas bloqueadas, wifi que no llega a toda la casa, plataformas que se traban. Vos me contás el problema y yo me siento a tu lado hasta resolverlo — con paciencia, en tu idioma y sin que tengas que entregarme ninguna contraseña.
Un servicio pensado, y reservado, para mujeres.
Atiendo únicamente mujeres. Porque entro a tu casa, veo tu pantalla y toco tus cosas — y las dos merecemos estar tranquilas. Sin apuro, sin que te hagan sentir tonta y sin miedo de preguntar dos veces.
No arreglo electrodomésticos ni desarmo computadoras. Mi especialidad es lo que pasa dentro de la pantalla: accesos, cobros, plataformas y trámites online.
Todos son casos verdaderos. Los nombres de las clientas se preservan siempre.
Investigo cada caso con herramientas de búsqueda e inteligencia artificial para leer manuales, reglamentos y procedimientos oficiales, y armar el paso a paso correcto. Nunca cargo tus datos personales en ninguna herramienta: investigo el procedimiento, no tu información.
Me contás qué pasa. Te digo con honestidad si es resolvible, si depende de un tercero o si no es mi área — en ese caso no te cobro nada.
Nos vemos la cara las dos. Vos sabés a quién le abrís la puerta y yo sé a quién voy a visitar.
Cuando el problema se puede estudiar antes, llego con el camino ya investigado: qué canal usar, qué documentos hacen falta y qué argumento funciona. Hay casos que solo se pueden analizar teniendo la pantalla adelante — y ahí investigo en el momento, a tu lado.
Trabajo a tu lado, en tu dispositivo. Las contraseñas las escribís vos, siempre.
Antes de irme te explico qué se probó, qué quedó resuelto, qué está esperando respuesta y cuál es el próximo paso. Nunca te quedás sin saber en qué situación está tu caso.
Cada caso es distinto, así que el presupuesto lo paso siempre por WhatsApp, después de escuchar tu problema. Nunca vas a tener una sorpresa al final.
Hasta 15 o 20 minutos por WhatsApp para entender tu caso y decirte con sinceridad si puedo ayudarte. Sin compromiso.
Te paso el valor por WhatsApp según la complejidad real de tu caso. Recién cuando estás de acuerdo agendamos la visita.
El valor completo se abona cuando el problema queda resuelto. Ese es el trato.
Hay casos que dependen de una empresa o una institución y no se pueden destrabar. Si eso pasa, abonás únicamente un valor simbólico equivalente al 20% del presupuesto por el tiempo y el intento — nunca el valor completo. Y siempre, siempre, busco dejarte encaminada: te indico qué camino seguir, a quién reclamar o a qué profesional acudir. De mi visita nunca te quedás con las manos vacías.
Mis honorarios cubren mi tiempo, mi investigación y mi presencia. Las tasas de gobierno, instituciones o empresas las abonás vos directamente.
Trabajo únicamente con mujeres justamente para que las dos estemos cómodas y seguras. Estas reglas no se negocian.
Nunca te pido una clave, nunca la anoto y nada queda guardado conmigo.
Videollamada breve antes de confirmar, con mi nombre y mi contacto.
Si hay que entrar a un portal bancario o sensible, pido tu permiso explícito por mensaje.
No fotografío ni copio documentos ni datos personales. Todo queda en tu equipo.
Ayudo a mujeres a resolver problemas digitales, cobros indebidos y trámites online, presencialmente y con paciencia. Tengo formación en Salud Digital e Inteligencia Artificial y también trabajo con diseño de páginas web e identidad visual — por eso entiendo cómo funcionan los sistemas por dentro.
Mi mayor herramienta no es un destornillador: es la curiosidad y la insistencia para investigar hasta encontrar la salida. Atiendo en español y en portugués, sin hacerte sentir nunca que preguntás de más.
“Vos me contás el problema. Yo encuentro el camino y lo resuelvo a tu lado.”
Respondo el mismo día. Si preferís hablar directo, escribime por WhatsApp — es la vía más rápida.
Puede pasar, porque muchos casos dependen de una empresa o una institución. Si eso ocurre, abonás únicamente el 20% del presupuesto por el tiempo y el intento, nunca el valor completo. Y siempre te dejo un camino: qué vía seguir, a quién reclamar o a qué profesional acudir. Y antes de irme te explico qué se probó, por qué se trabó y cuál es el camino correcto para insistir.
Cada caso es distinto, entonces el presupuesto te lo paso por WhatsApp después del diagnóstico gratuito. Así el valor es justo para tu situación real y no una tarifa genérica.
No. Las contraseñas las escribís siempre vos, en tu propio dispositivo. No las anoto ni las guardo. Si querés, después de la visita las cambiás y te explico cómo.
Porque el servicio es a domicilio y quiero que las dos estemos cómodas y seguras. Muchas clientas también prefieren que sea una mujer la que entre a su casa y vea su celular.
Solo en casos puntuales: cuando la persona llega recomendada por una clienta, está lejos o en otro país, y después de analizar el caso confirmo que es viable resolverlo online. Se hace por videollamada con pantalla compartida, con vos presente todo el tiempo.
No. No desarmo equipos ni reparo hardware. Me dedico a lo que pasa en la pantalla: accesos, cobros, configuraciones, plataformas y trámites online. Y si querés, también te enseño a manejar lo esencial de la computadora.
Transferencia o efectivo, al finalizar la atención. El valor se acuerda por WhatsApp antes de la visita, nunca después.